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Llevame al sol.

La caja de Pandora

Cuando Prometeo osó robar el fuego quer portaba el dios Sol en su carro, Zeus entró en estado de cólera y ordenó a los distintos dioses crear una mujer capaz de seducir a cualquier hombre. Hefesto la fabricó con arcilla y le proporcionó formas sugerentes, Atenea la vistió elegante y Hermes le concedió facilidad para seducir y manipular. Entonces Zeus la dotó de vida y la envió a la casa de Prometeo.
Allí vivía el benefactor de los mortales, junto con su hermano Epimeteo que, a pesar de estar advertido de que Zeus podría utilizar cualquier estrategia para vengarse, aceptó la llegada de Pandora y, enamorándose perdidamente de sus encantos, la tomó como esposa.
Pero Pandora traía algo consigo: una caja que contenía todos los males capaces de contaminar el mundo de desgracias y también todos los bienes. Uno de esos bienes era la ESPERANZA, consuelo del que sufre, que también permanecía encerrada en aquella caja. Y es que, por aquel entonces, cuentan que la vida humana no conocía enfermedades, locura, vicios o pobreza, aunque tampoco nobles sentimientos.
Pandora, víctima de su curiosidad, abró un aciago día la caja y todos los males se escaparon por el mundo, asaltando a su antojo a los desdichados mortales. Cuentan que los bienes subieron al mismo Olimpo y allí quedaron junto a los dioses. Asustada, la muchacha cerró la caja de golpe, quedando adentro la esperanza, tan necesaria para superar precisamente los males que acosan al hombre.
Apresuradamente corrió Pandora hacia los hombres para consolarlos, hablándoles de la esperanza, a la que siempre podrían acudir pues estaba a buen recaudo.

Canción de barrio bajo.

Testimonio de la vida real en una villa.

Esta es una nota escrita por un chico que estuvo preso, bajo el sobrenombre de Camilo Blajaquis. Estando encerrado tuvo acceso a la lectura y pudo reflexionar acerca de muchas cuestiones. Ahora publica una revista que se llama "¿Todo piola?", de donde pude extraer este texto, y me parece bueno publicarlo y apreciar el punto de vista del protagonista...

Hay algo natural con lo que crece uno al vivir en una villa como mi tan querido Barrio Carlos Gardel. Y ese algo es que todos o casi todos sus habitantes, si se le da la posibilidad de ser jueces de su destino, jamás elegirían la villa como hábitat y lugar para vivir.Ninguno decide nacer y entonces se acepta sin remedio ni anestesia que el futuro en el barrio va a estar apestado de aroma a pólvora y plomo. Es fácil notar en la gente de las villas una resignación inconsciente a aceptar como vida un camino que no tendrá más que penares y angustias. La gente sabe que está condenada a ser excluida, sin tener el conocimiento ni la educación de que existe una palabra llamada exclusión, le aturde los pensamientos y le contamina el cuerpo sentirse todos los días marginada, peto creyendo que marginación es una palabra de otro idioma.Esa es la parte oscura, el reflejo de sombra que abarca a toda villa y barrio bajo de Argentina. Pero desgastados estamos los "villeros" de escuchar en los programas de noticias hablar y hablar y hablar y hablar de la parte oscura de nuestros barrios, resaltando que es "lo único existente", así que propongo hablar de la luz, remarcar con sangre que hay muchas lámparas a la espera de la energía que las haga funcionar. Traduzco esta metafísica en objetividad: son miles y miles los niños y niñas que crecen con un hueco en su infancia, un hueco que se forma a partir de la falta de actividades que sirvan para desarrollar las vocaciones que cada chico seguro posee. Faltan herramientas, programas y políticas que por lo menos ayuden a potenciarlos en tareas saludables. Los niños de una villa aprenden más fácil a manejar un arma que los nombres de los próceres históricos. Los niños de una villa crecen en su mayoría sin saber lo que es que papá te lleve a un club, y tienen la posibilidad de conocer lo que es viajar en un auto cuando aparece alguno robado. Hay una brecha y una diferencia que "demandará generaciones y generaciones" equilibrarla.La sociedad argentina es por naturaleza hipócrita, egoísta y sumamente indiferente. Por eso avala que en último año se haya invertido más en seguridad (renovación de los equipos tecnológicos policiales, aparición de miles de nuevos y jovencitos agentes en las calles) que en la implementación de políticas de "rescate" para esos miles y miles de pibes que después son los que inundan los titulares de diarios y noticieros con noticias de robo y muerte. Con estos síntomas de enfermedad social, ese ser odiado llamado pibe chorro: ¿es un justiciero de la injustucia?
Camilo Blajaquis.

martes, 6 de julio de 2010


Magdalena del Carmen Frida Kahlo Calderón, nació en Coyoacan, al sur de la Ciudad de México, el 6 de julio de 1907. Frida, fue la tercera hija de Guillermo Kahlo de origen alemán y de la mexicana Matilde Calderón González. El padre de Frida, fue un fotógrafo “judío-alemán, cuya familia era originaria de Oradea,Rumania. Su vida, quedó marcada por el sufrimiento físico, que comenzó con la polio, que contrajo en 1910 y continuó con diversas enfermedades, lesiones, accidentes y operaciones. Esta primera enfermedad, le dejó una secuela permanente: la pierna derecha, mucho más delgada que la izquierda. En 1922, entró en la Escuela Nacional Preparatoria de México D.F., la más prestigiosa institución educativa de México, la cual empezaba por primera vez, a admitir mujeres . Fue precisamente en esta escuela, donde entrará en contacto con su futuro marido, el conocido muralista mexicano Diego Rivera, a quien le había sido encargado pintar un mural en el auditorio de la escuela. El 17 de septiembre de ese mismo año, un accidente de autobús, la dejó con lesiones permanentes, debido a que su columna vertebral, quedó fracturada y casi rota, así como diversas costillas, cuello y la pelvis, su pie derecho se dislocó quedando machacado, su hombro se descoyuntó y un manillar, le atravesó, desde el estómago, hasta la pelvis. La medicina de su tiempo, la torturó con operaciones quirúrgicas (32 a lo largo de toda su vida), corsés de distintos tipos y diversos mecanismos de “estiramiento”. El aburrimiento que le provocaba su postración, la llevó a empezar a pintar: en 1926, todavía en su convalecencia, pintó su primer autorretrato, el primero de una larga serie en la cual expresará los eventos de su vida y sus reacciones emocionales ante los mismos. La mayoría de sus pinturas, las realizará estirada en su cama y en el baño. Sin embargo su gran fuerza y energía por vivir le permitieron una importante recuperación. Frida, debido a sus lesiones, nunca pudo tener hijos, cosa que tardó muchos años en aceptar. Poco después de su divorcio con Diego Rivera, Frida Kahlo termina un autoretrato constituido de dos personalidades: Las dos Fridas. Con este cuadro, asimila la crisis marital, a través de la separación entre la Frida en traje de Tehuana, la gustada por Diego, y la otra Frida, de raíces europeas, la que existió, antes de su encuentro con Diego. Los corazones de las dos mujeres, están conectados uno al otro por una vena, la parte europea rechazada de Frida Kahlo, amenaza con perder toda su sangre.

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